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Los especialistas consideran que puede favorecerse por ciertas condiciones como el estrés, la irritación mecánica, los cambios hormonales, la ingestión de alimentos muy calientes, incluso microtraumas a la hora de comer.
2. Aftas bucales
Las aftas son pequeñas úlceras superficiales que pueden desarrollarse en distintas zonas de la boca, incluida la lengua.
Se caracterizan por tener el centro blanco o amarillento, borde rojizo, dolor al comer y molestias al hablar. Aunque suelen curarse espontáneamente, pueden resultar muy incómodas durante varios días.
3. Lesiones por mordeduras o traumatismos
Una mordedura accidental, un borde afilado de un diente, aparatos de ortodoncia o incluso un cepillado muy intenso pueden provocar inflamación localizada.
En estos casos suele observarse dolor localizado, inflamación, enrojecimiento, sensibilidad al roce.
4. Irritación causada por ciertos alimentos
Algunos alimentos pueden irritar temporalmente la superficie de la lengua. Entre ellos destacan las frutas cítricas, la piña, el tomate, las comidas muy condimentadas.
En este caso la molestia suele desaparecer una vez que el tejido se recupera.
5. Deficiencia de vitaminas y minerales
Diversos nutrientes son esenciales para mantener la salud de la mucosa oral, una deficiencia de Vitamina B12, hierro, ácido fólico, zinc, entre otros pueden favorecer inflamación de la lengua, ardor o lesiones recurrentes.
6. Infecciones virales