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Pensemos inmediatamente en un trozo de plástico.
Luego en algo más inquietante.
Cuando a veces basta con mirar un poco más atentamente para comprender lo que realmente tenemos delante de los ojos.
La lección que debemos recordar: mira dos veces antes de sacar una conclusión
Tendemos a creer que conocemos perfectamente nuestro entorno.
Nuestra cocina.
Nuestro dormitorio .
Nuestro jardín.
Nuestro baño .
Sin embargo, la naturaleza a veces encuentra formas sorprendentes de recordarnos que pueden aparecer en los lugares más inesperados.
La próxima vez que notes una pequeña forma oscura sobre tus baldosas, no entre en pánico inmediatamente.
Mira.
Observa.
Y si comienza a moverse…
Evita tocarla con las manos desnudas y tómate el tiempo para identificar lo que tienes delante.
Porque un objeto que parece un simple trozo de plástico a veces puede ser algo completamente diferente.
Y en aquel baño, aquel pequeño trozo oscuro no era ni un residuo, ni goma, ni un trozo de envase.
Baño
Simplemente era un pequeño visitante inesperado que venía a recordarnos que una casa todavía puede sorprendernos, incluso cuando creemos conocerla de memoria.