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Y un resultado positivo tampoco significa:
“Definitivamente tengo cáncer”.
El resultado debe interpretarse correctamente con el médico.
EN 2026, LAS PRUEBAS DE SANGRE YA FORMAN PARTE DE LAS OPCIONES DE DETECCIÓN
Este cambio es especialmente relevante porque las recomendaciones continúan evolucionando.
Las directrices de la American Cancer Society actualizadas en 2026 incluyen las pruebas basadas en sangre entre las opciones de detección del cáncer colorrectal para personas de riesgo promedio.
Sin embargo, existe una precisión fundamental:
todavía no son las opciones preferidas.
La American Cancer Society continúa considerando preferibles las pruebas de heces y los exámenes estructurales del colon porque las pruebas sanguíneas actuales tienen menor capacidad para identificar lesiones precancerosas y ciertos cánceres en etapas muy tempranas.
Esto importa muchísimo.
La finalidad de una buena prueba de detección no es solamente encontrar un cáncer que ya existe.
También queremos encontrar pólipos precancerosos antes de que tengan oportunidad de transformarse.
Y ahí la colonoscopia conserva una enorme ventaja.
LA COLONOSCOPIA TIENE ALGO QUE UN ANÁLISIS DE SANGRE NO PUEDE HACER
Imaginemos que durante una colonoscopia el gastroenterólogo encuentra un pólipo.
En muchos casos puede retirarlo durante el mismo procedimiento.