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Para una persona, la colonoscopia cada diez años puede resultar la opción más conveniente porque permite observar todo el colon y retirar pólipos durante el mismo procedimiento.
Otra persona quizá se niegue completamente a someterse a ella y prefiera una prueba anual de heces.
Otra puede elegir una colonografía por tomografía.
Y algunas personas de riesgo promedio que rechazan las alternativas preferidas podrían considerar una prueba de sangre después de hablar con su médico.
Actualmente, la American Cancer Society enumera entre las opciones preferidas para riesgo promedio el FIT anual, otras pruebas de heces, la colonoscopia cada diez años, la colonografía por TC cada cinco años y la sigmoidoscopia cada cinco años. Los análisis sanguíneos se consideran una opción adicional, pero todavía no preferida.
LO QUE CAMBIARÁ EN LOS PRÓXIMOS AÑOS
La llegada de pruebas sanguíneas es probablemente solo el comienzo.
La llamada biopsia líquida está transformando diferentes áreas de la oncología.
Los investigadores buscan señales del cáncer en:
ADN circulante.
Proteínas.
Patrones epigenéticos.
ARN.
Y combinaciones de diferentes biomarcadores.
La gran meta es conseguir pruebas cada vez más fáciles de realizar sin perder capacidad para detectar enfermedad temprana y lesiones precancerosas.