EL DÍA QUE ENTENDÍ QUE MI VIDA NO NECESITABA SER COMO LA HABÍA IMAGINADO

Hasta que llegó este  cumpleaños.

Y por primera vez me hice una pregunta que llevaba años evitando:

¿Cuánto de mi vida había entregado para poder cumplir mi sueño?PARTE 2 — LO QUE DEJÉ EN TIERRA

El avión todavía estaba en tierra cuando recibí un mensaje de mi madre.

“Feliz cumpleaños, hija. Ojalá pudiera abrazarte ahora mismo.

Sonreí.

Después llegó otro.

“Estamos orgullosos de ti. Nunca olvides que siempre tendrás un hogar al que regresar.”

Leí aquellas palabras dos veces.

Luego bloqueé la pantalla y miré hacia adelante.

La cabina estaba tranquila.

Mis compañeros se preparaban para el vuelo, los pasajeros comenzaban a ocupar sus asientos y el aeropuerto seguía con su movimiento habitual.

Para todos era un día cualquiera.

Para mí, era un día de recuerdos.

Recordé mi primer gran cumpleaños después de convertirme en piloto.

Había planeado cenar con alguien especial.

Habíamos reservado una mesa y yo llevaba varios días esperando aquel momento.

Pero unas horas antes recibí una llamada.

Había un cambio en el vuelo.

Tenía que trabajar.

Cuando llegué a la cita, ya era demasiado tarde.

La persona que me esperaba había dejado una pequeña caja sobre la mesa.

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