EL DÍA QUE ENTENDÍ QUE MI VIDA NO NECESITABA SER COMO LA HABÍA IMAGINADO

PARTE 3 — UNA BENDICIÓN INESPERADA

Con el tiempo aprendí a mirar mi vida de otra manera.Biología

Ya no veía mi cumpleaños como una fecha que me recordaba aquello que no tenía.

Comencé a verlo como una oportunidad para agradecer aquello que sí había conseguido.

Una mañana, antes de un vuelo, una joven se acercó a mí en el aeropuerto.

—¿Puedo decirle algo?

Me sorprendió.

—Claro.

La muchacha sonrió.

—La vi bajar del avión hace unos meses. Desde entonces estoy estudiando para convertirme en piloto.

No supe qué decir.

—¿En serio?—Sí. Mi  familia piensa que debería elegir otra profesión. Pero cuando la vi, pensé: “Si ella pudo hacerlo, quizá yo también”.Familia

Aquellas palabras me emocionaron.

No porque quisiera que alguien siguiera exactamente mi camino.

Sino porque entendí que mi  historia podía servirle a otra persona para creer un poco más en sí misma.

Después de aquel encuentro comencé a compartir pequeñas  historias de mi vida.

Hablaba de mis primeros vuelos.

De los nervios antes de una prueba.

De los momentos en los que dudé.

También hablaba de los sacrificios.

No quería pintar una imagen perfecta.

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