EL DÍA QUE ENTENDÍ QUE MI VIDA NO NECESITABA SER COMO LA HABÍA IMAGINADO

Quería mostrar la verdad.

Cumplir un sueño puede ser maravilloso.

Pero también puede exigir decisiones difíciles.

Un día recibí un mensaje de una mujer que acababa de cumplir cincuenta años.

“Toda mi vida quise estudiar, pero me dediqué a cuidar de mi familia. Ahora mis hijos son adultos y siento que ya es demasiado tarde.”Biología

Le respondí:

“Nunca es demasiado tarde para comenzar algo que todavía significa mucho para ti.”

No sabía si mis palabras cambiarían algo.

Pero semanas después recibí otro mensaje.

Había comenzado un curso.

No para convertirse en piloto.

Para estudiar aquello que siempre había querido aprender.

“Gracias por recordarme que mi vida todavía tiene capítulos por escribir.”Biología

Guardé aquel mensaje.

Y comprendí algo importante.

Quizá mi historia no necesitaba terminar con un marido o con hijos para tener sentido.

Quizá mi vida tenía otros tipos de amor.

El amor de mis padres.

El cariño de mis amigos.

Las personas que conocí durante mis viajes.

Las jóvenes que encontraron inspiración en mi historia.Historia

Y también el amor que había aprendido a tener por mí misma.

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