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Para diagnosticar enfermedad renal crónica, generalmente se busca un daño o una disminución persistente de la función por más de tres meses. Un eGFR menor de 60 mL/min/1.73 m² mantenido en ese periodo puede sugerir enfermedad renal crónica, especialmente si también hay albúmina elevada en orina.
Un análisis “mejor” mañana puede ser una buena noticia, pero no prueba que una fruta haya reparado los riñones.
Después de los 60, no conviene esperar a sentirse mal
La enfermedad renal crónica puede avanzar sin síntomas claros al inicio. Esa es una de las razones por las que muchas personas la descubren tarde.
El riesgo aumenta con diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular y antecedentes familiares de insuficiencia renal. El NIDDK recomienda que las personas con factores de riesgo se hagan pruebas y mantengan control de las enfermedades que pueden dañar los riñones.
Si la creatinina sigue alta, vale la pena preguntar cosas concretas en consulta:
¿Cuál es mi eGFR?
¿Tengo albúmina en la orina?
¿Cómo está mi potasio?
¿Mi presión y mi glucosa están bien controladas?
¿Algún medicamento o suplemento puede estar afectando mis riñones?