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Mientras toda la atención se concentra en nuevas tecnologías, existen métodos no invasivos disponibles desde hace años.
Uno de los más utilizados es el FIT, o prueba inmunoquímica fecal.
La persona recoge una pequeña muestra de heces en casa y el laboratorio busca cantidades microscópicas de sangre que podrían estar relacionadas con lesiones en el colon.
La American Cancer Society recomienda actualmente el FIT de alta sensibilidad cada año como una de las opciones preferidas para personas de riesgo promedio. También existen pruebas que combinan diferentes biomarcadores de las heces y pueden realizarse con intervalos mayores.
No requieren introducir una cámara.
No requieren sedación.
Y pueden hacerse desde casa.
Pero si el resultado es anormal, otra vez llegamos al mismo punto:
hay que realizar una colonoscopia.
¿POR QUÉ BUSCAMOS TANTAS ALTERNATIVAS?
Porque una prueba maravillosa no sirve si millones de personas nunca se la realizan.
El cáncer colorrectal puede desarrollarse durante años antes de producir síntomas evidentes.
La detección permite encontrar algunos tumores cuando todavía están en etapas más tratables y, mediante determinadas pruebas como la colonoscopia, encontrar y retirar lesiones precancerosas.